
El domingo 18 de octubre a las 18:00, la Filmoteca Valenciana proyectará Vampir-Cuadecuc, la película de Pere Portabella filmada durante el rodaje de El Conde Drácula, de Jesús Franco. La cita forma parte del ciclo que la Filmoteca dedica al cineasta con motivo del centenario de su nacimiento. En lugar de reconstruir la historia del vampiro desde fuera, Portabella trabaja con los espacios, las escenas y las condiciones de otra película para observar cómo se construye una ficción.
Una película que nace dentro de otro rodaje
El punto de partida es concreto: mientras Jesús Franco preparaba El Conde Drácula, Portabella filmó el proceso y lo convirtió en una obra propia. El equipo y el entorno de la película de Franco forman parte de las imágenes, pero el resultado no funciona como un reportaje sobre el rodaje ni como una versión alternativa de la historia de Drácula. El material de partida se reorganiza para que el espectador mire de otra manera lo que suele quedar detrás de una película narrativa.
Esa decisión cambia la posición del público. En una producción convencional, el decorado, la cámara y las instrucciones de rodaje tienden a desaparecer cuando la historia ya está en marcha. En Vampir-Cuadecuc, la relación entre la película que se rueda y la que Portabella realiza queda expuesta. Una mirada, una pausa o la presencia de un espacio de trabajo pueden adquirir un peso distinto al que tendrían dentro de la ficción de Franco. La película invita a seguir los mecanismos de la imagen, además de atender a lo que representa.
El cineasta trabajó en 16 milímetros. La nota del Institut Valencià de Cultura señala ese soporte junto con otras dos decisiones formales que organizan la obra: la eliminación del color y una propuesta sonora desarrollada con Carles Santos. Las tres elecciones afectan a la experiencia de la película de manera conjunta. El blanco y negro modifica la apariencia del material rodado durante la producción de Franco, mientras el sonido abre una relación propia con las imágenes.
El sonido y la imagen avanzan por caminos distintos
La colaboración con Carles Santos es parte central de esa operación. La banda sonora no se limita a acompañar los movimientos de los personajes como suele hacerlo en una narración clásica. La propuesta crea fricciones entre lo que el espectador ve y lo que escucha. Esa diferencia obliga a prestar atención al montaje y a la duración de cada imagen, porque la banda sonora no ofrece una guía transparente para interpretar la escena.
El trabajo visual también altera las expectativas del género de terror. La película procede del rodaje de una historia de vampiros, pero el interés se desplaza hacia la fabricación de esa historia. En vez de depender solo del suspense o de la progresión narrativa, la obra hace visible una parte del dispositivo cinematográfico. El público puede atender a los encuadres, los contrastes y los sonidos como elementos que construyen sentido por sí mismos.
Por eso la sesión puede interesar tanto a quienes conocen el cine de Portabella como a espectadores que se acercan a su trabajo por primera vez. El vínculo con El Conde Drácula ofrece una entrada reconocible, mientras las decisiones sobre el color y el sonido conducen hacia una experiencia más experimental. La película no exige conocer toda la filmografía del director para seguir ese cambio de perspectiva, aunque la retrospectiva permite situarlo dentro de una trayectoria más amplia.
Una sesión dentro del ciclo dedicado a Pere Portabella
La proyección del día 18 forma parte de una programación conmemorativa centrada en Portabella y en su recorrido como cineasta. La retrospectiva reúne obras de distintas etapas y recuerda también el trabajo del director como productor. Vampir-Cuadecuc ocupa un lugar singular dentro de ese itinerario porque conecta dos películas y dos formas de entender el rodaje: una producción de género dirigida por Jesús Franco y la intervención de Portabella sobre ese mismo proceso.
La película también abre una relación entre el cine y otras prácticas artísticas que aparece a lo largo del trabajo del director. Su colaboración con el poeta Joan Brossa y con el músico Carles Santos forma parte de esa búsqueda. En este caso, las imágenes no se presentan como una ventana neutral a una historia. El sonido, la luz y el montaje recuerdan que alguien ha decidido cómo filmar y cómo ordenar lo filmado.
El ciclo ofrece así un contexto para volver sobre una obra que discute la forma habitual de ver cine. La sesión del domingo permite entrar en esa pregunta a través de un título concreto, sin necesidad de convertir el pase en una presentación académica. La Filmoteca programó una presentación con el crítico Ramón Alfonso en otra sesión del mismo filme, el 15 de octubre. La proyección del domingo 18 aparece anunciada como un pase posterior dentro de la retrospectiva.
Fecha y hora del pase
La sesión de Vampir-Cuadecuc comenzará a las 18:00 del domingo 18 de octubre en la Filmoteca Valenciana, en el edificio Rialto de València. La programación forma parte del ciclo dedicado a Pere Portabella por el centenario de su nacimiento. Quienes acudan encontrarán una obra que parte del rodaje de El Conde Drácula para poner en primer plano el modo en que las imágenes, el sonido y el montaje transforman una ficción.
La propuesta ofrece dos niveles de lectura que pueden convivir durante la proyección. Se puede seguir el rastro de la producción de Jesús Franco y reconocer el universo del cine de vampiros, o concentrarse en la forma en que Portabella altera ese material. El punto de partida es compartido, pero el lugar desde el que se mira cambia. Esa tensión sostiene la singularidad de la película y da sentido a su presencia en una retrospectiva dedicada al cineasta.