La mocadorà vuelve a llenar hoy, viernes 9 de octubre de 2026, los escaparates de los hornos y pastelerías de València. En Sant Donís, la tradición consiste en regalar mazapanes con forma de frutas y hortalizas y las figuras conocidas como piuleta y tronador, envueltos en un pañuelo. Detrás del obsequio de temporada hay una cadena de trabajo artesanal que empieza días antes y concentra buena parte de la venta en la jornada del 9 de octubre de 2026.

Qué precio se ha comunicado para 2026

La referencia publicada este 9 de octubre de 2026 sitúa el precio medio de las figuritas entre 50 y 75 euros por kilo, con diferencias entre hornos. Juanjo Rausell, presidente del Gremio de Panaderos y Pasteleros de Valencia, explicó a El País que los precios no han trasladado este año subidas al producto. Es una media sectorial atribuida a los establecimientos consultados por el periódico, no una tarifa oficial ni un precio que se pueda aplicar a cada mostrador. Quien compare bandejas puede pedir el peso y el importe final para valorar la compra con la misma unidad.

El mismo reportaje ofrece una medida de la escala de la campaña en la ciudad: el Gremio agrupa 190 hornos valencianos que preparan y venden alrededor de 150 kilos de media. Si se multiplican esas dos referencias, el resultado orientativo es de 28.500 kilos, coherente con la estimación publicada de más de 28 toneladas. No es un censo de toda la producción de València ni una medición de ventas cerradas establecimiento por establecimiento; es una aproximación construida a partir de los datos medios atribuidos al Gremio.

Rausell también describió el peso de la fecha para el comercio: según su estimación, el 9 de octubre concentra entre el 1 % y el 2 % de la recaudación anual de un horno en un solo día. La campaña, sin embargo, llega con la presión de las subidas acumuladas entre 2022 y 2026 en dos ingredientes principales, la almendra y el azúcar, y con dificultades para encontrar profesionales con experiencia en trabajos tan manuales. El presidente del Gremio señaló ambos factores en la entrevista. La horquilla comunicada en 2026 no elimina esas presiones; refleja la decisión de contener el precio de una tradición que los hornos quieren mantener accesible.

De la masa a las frutas de mazapán

La receta no es idéntica en todos los obradores. El reportaje de El País recoge la explicación del pastelero José Sirvent, profesor de la Federación Gremial y Empresarial de Panadería y Pastelería de la Comunitat Valenciana. En la fórmula que describe se emplean harina de almendra, azúcar y azúcar invertido; algunos hornos añaden una pequeña cantidad de puré de patata para dar humedad y consistencia. Por tanto, esa composición sirve para entender una manera de trabajar el mazapán, no para atribuir una receta única a todas las pastelerías.

La destreza está en convertir la masa coloreada en piezas reconocibles y parecidas entre sí. En la formación que describe Sirvent, los alumnos practican primero con plastilina para aprender a modelar y aproximarse a tamaños y pesos uniformes. Después, la masa se amasa, se divide en porciones, se tiñe y se moldea a mano. Hacer una pera, una naranja o una hortaliza pequeña exige controlar la forma, el color y los detalles sin perder la textura del dulce. Las piezas no salen de una línea industrial idéntica: el acabado depende de la técnica de quien las modela.

El trabajo se adelanta a la festividad porque la demanda se concentra alrededor del día de Sant Donís. Cadena SER visitó el obrador de David Esteve Pastisseria el 9 de octubre y entrevistó al pastelero mientras terminaba las últimas elaboraciones. Esteve explicó que llevaba cerca de dos semanas preparando mazapanes para la jornada. Es el calendario de ese establecimiento, no una regla para todos los hornos, pero muestra el tiempo de preparación que puede exigir una campaña breve. También contó que aprendió el oficio junto a su padre, su abuelo y sus primos, y que busca conservar la receta tradicional mientras introduce cambios propios.

Tres concursos y varios palmarés

Los premios ayudan a localizar talleres que han destacado en 2026, aunque conviene indicar siempre qué certamen se cita. En el 45.º Concurso de Sant Donís del Gremio de Panaderos y Pasteleros de Valencia, David Esteve Pastisseria obtuvo el primer premio a la mejor mocadorà; Horno San Antonio quedó segundo y Pastelería Galán, tercera. La misma entidad concedió los primeros puestos de ornamentación comercial a esos tres establecimientos, en el mismo orden. Su jurado valoró elaboración, sabor, presentación e innovación en la categoría de la mocadorà.

El Gremio de Maestros Confiteros de Valencia publicó por separado un resumen provisional de su propio concurso de 2026. En ese palmarés, Pastelería Artesanal Eliseo Valls Aixa quedó primera en mocadorà, por un punto, por delante de David Esteve Pastisseria; Pastelería Pana David ocupó el tercer puesto. No es una rectificación del certamen anterior: son resultados comunicados por dos gremios diferentes y pertenecen a convocatorias distintas.

También hubo un premio municipal circunscrito a Patraix. El acta de la Junta Municipal registra nueve participaciones y concede el primer premio de mejor mocadorà del distrito a Pan y Chocolate, en la avenida del Archiduque Carlos, 18; Gardí quedó en segundo lugar. Ese reconocimiento local tampoco debe confundirse con los concursos gremiales. Para quien busque la pieza premiada, el nombre del establecimiento por sí solo no basta: interesa comprobar si se habla del certamen del Gremio de Panaderos y Pasteleros, del Gremio de Maestros Confiteros o del concurso de Patraix.

Una tradición vinculada al 9 de octubre

El Gremio de Panaderos y Pasteleros de Valencia vincula la mocadorà a la celebración del 9 d’Octubre y describe los mazapanes con forma de frutas y hortalizas, junto con los piulets y tronadors, como protagonistas de los escaparates de Sant Donís. Esa tradición da contexto a la campaña que vuelve cada año a hornos y pastelerías en la festividad valenciana.

Este viernes 9 de octubre de 2026, por tanto, la mocadorà combina una referencia cultural local con una compra muy concreta: un dulce de producción manual, vendido con una horquilla media publicada para 2026 y con premios que dependen de concursos distintos. Consultar el precio por kilo en el establecimiento y fijarse en el nombre completo del certamen permite comparar sin convertir una estimación sectorial o un galardón particular en una regla para toda la ciudad.