El Ayuntamiento comunicó el 18 de octubre de 2026 que València forma parte de Homegrown Energy, una campaña europea que reúne diez experiencias de ciudades y territorios. El caso local muestra cómo el consistorio facilita a comunidades energéticas el acceso a cubiertas municipales para instalar sistemas fotovoltaicos de autoconsumo colectivo. La primera convocatoria incluye tres inmuebles y prevé una potencia pico conjunta superior a 230 kWp. Parte de la energía generada se destinará a edificios municipales y a hogares vulnerables identificados por los servicios sociales.

Una campaña europea para compartir soluciones locales

Homegrown Energy está promovida por Energy Cities y el Pacto de las Alcaldías de la Unión Europea. La campaña reúne diez experiencias desarrolladas por ciudades y territorios que exploran formas de actuar desde la administración local. La experiencia valenciana se centra en una contratación pública que permite a comunidades ciudadanas utilizar tejados municipales en sus proyectos de generación renovable.

La campaña aborda retos comunes a distintos municipios, como la volatilidad de los precios energéticos, la congestión de las redes, la financiación de nuevas instalaciones y la participación de la ciudadanía. Las respuestas no siguen una plantilla única. Cada administración puede actuar como promotora, anfitriona o facilitadora de proyectos, según los recursos públicos y las necesidades de cada lugar.

En València, el elemento central es el acceso ordenado a edificios municipales. La ciudad aporta un espacio público y organiza su uso mediante concesiones, mientras las comunidades energéticas locales articulan la instalación y el autoconsumo compartido. La campaña da visibilidad a ese mecanismo y permite compararlo con las experiencias de otros territorios europeos.

Tres cubiertas repartidas por la ciudad

La primera convocatoria municipal incluye las antiguas naves de Daniel Balaciart, el CEIP Santa Teresa y el CEE Rosa Llàcer. Las cubiertas se encuentran en Benimaclet, el barrio del Carme y Castellar-l'Oliveral, respectivamente. La convocatoria distribuye el proyecto en tres lotes y reúne edificios con usos distintos, desde un antiguo espacio municipal hasta un colegio y un centro de educación especial.

Los tres lotes contemplan una potencia pico prevista de 95,6 kWp para Daniel Balaciart, 48,9 kWp para Santa Teresa y 88,5 kWp para Rosa Llàcer. El Ayuntamiento cifra la capacidad conjunta como superior a 230 kWp. La cifra expresa la potencia prevista de los paneles, no la energía que ya producen las instalaciones. Los kWp describen el tamaño previsto de la instalación, mientras que los kilovatios hora reflejan la electricidad generada o consumida en un periodo. Por eso, la potencia anunciada no permite calcular la producción anual ni el ahorro doméstico.

La energía también se reparte con un criterio social

El modelo prevé que parte de la energía generada se destine a edificios municipales y a hogares en situación de vulnerabilidad identificados por los servicios sociales. La asignación vincula el uso de las cubiertas con necesidades concretas de la ciudad, además del objetivo de producir electricidad renovable.

Una comunidad energética local permite que particulares, pequeñas empresas y administraciones participen en la producción y gestión colectiva de energía. En el autoconsumo compartido, varias personas o entidades pueden beneficiarse de una instalación común conforme a las condiciones de cada proyecto. La fórmula requiere organización y acuerdos, además de la infraestructura fotovoltaica.

La vinculación con los servicios sociales define a quién se destina esa parte de la energía. El resultado para cada hogar dependerá de la producción real y de las condiciones de distribución acordadas en cada proyecto.

Qué aporta cada parte al proyecto

València Sostenible acompaña a las comunidades energéticas en cuestiones prácticas como su constitución, la viabilidad de los proyectos, el diseño de las instalaciones, la búsqueda de financiación y el acceso a ayudas públicas. También impulsa actividades de participación y formación. Ese apoyo técnico reduce la dificultad que supone pasar de una iniciativa vecinal a una propuesta que pueda concursar y funcionar sobre un edificio público.

El Ayuntamiento asumió la redacción de los estudios de viabilidad y de los proyectos de ejecución para las tres cubiertas. El modelo prevé que las comunidades seleccionadas financien, instalen, sean propietarias y operen las plantas fotovoltaicas. La concesión de uso prevista es de 25 años, con posibilidad de ampliarse hasta 30. El modelo no contempla un pago económico de la comunidad al Ayuntamiento. La contraprestación descrita se vincula a la energía asignada a edificios públicos y hogares vulnerables.

Un trabajo municipal anterior a la campaña

La experiencia no comenzó con su inclusión en Homegrown Energy. El modelo se preparó mediante un estudio jurídico y administrativo desarrollado entre 2023 y 2024 con apoyo de la Universitat de València. En 2025, el Ayuntamiento aprobó la concesión de cubiertas públicas a comunidades energéticas, y la primera convocatoria de tres edificios se puso en marcha en 2026.

La incorporación de València añade una dimensión europea a ese proceso: la ciudad comparte una práctica municipal que combina contratación pública, generación renovable y criterios sociales. Para los barrios, el dato más tangible es la ubicación de las tres cubiertas y el destino previsto de parte de la energía.