València ha incorporado dos nuevas ciclocalles en la calle Serpis, dentro del barrio de la Carrasca, y en el vial de la plaza Jardín de Wangari Maathai, en Camí Reial. Los tramos tienen 2.365 y 1.097 metros, respectivamente. Con ambas actuaciones, la ciudad cuenta ya con más de 54 kilómetros de calles en las que la bicicleta tiene prioridad y la velocidad máxima queda limitada a 30 km/h.

El Servicio de Movilidad ha completado la señalización durante la Semana Europea de la Movilidad. Los dos proyectos proceden de los Presupuestos Participativos 2025-2026 y actúan sobre recorridos con necesidades distintas. Serpis concentra desplazamientos vinculados a institutos y campus universitarios. La intervención de Camí Reial aproxima la red ciclista del bulevar sur a la estación de Sant Isidre.

La ciclocalle de Serpis recorre 2.365 metros

La actuación de la calle Serpis comprende 2.365 metros entre la avenida de Ramón Llull y la calle de José María Haro. Ese tramo atraviesa una zona con presencia diaria de estudiantes, personal docente, residentes y personas que se desplazan hacia los campus de la Universitat de València y la Universitat Politècnica de València en Tarongers.

En el entorno también se encuentran los institutos Cabanyal y Serpis. La nueva señalización busca ordenar la convivencia entre bicicletas, vehículos de movilidad personal y tráfico motorizado en una calle con una demanda ciclista destacada. El cambio no convierte toda la vía en un carril bici separado. Define una calle compartida en la que la prioridad de la bicicleta y el límite de velocidad forman parte de la regulación del tráfico.

La intervención se incorpora a otras medidas de pacificación ejecutadas cerca del IES Cabanyal. En abril de 2026, Movilidad señalizó un límite de 20 km/h en la calle del Profesor Ernest Lluch y estrechó los carriles en ambos sentidos. También reforzó el límite de 30 km/h en la calle de Jesús Martínez Guerricabeitia. El Ayuntamiento relaciona estas actuaciones con las situaciones de riesgo comunicadas por el propio centro educativo.

Camí Reial gana una conexión con la estación de Sant Isidre

La segunda ciclocalle se sitúa en el vial de la plaza Jardín de Wangari Maathai, en el barrio de Camí Reial y el distrito de Jesús. Tiene una longitud de 1.097 metros y enlaza el bulevar sur, a la altura del carril bici de Tres Creus, con la estación de metro y Cercanías de Sant Isidre.

Esta ubicación aporta una conexión práctica entre la movilidad ciclista y el transporte público. La estación funciona como punto de intercambio para desplazamientos metropolitanos, mientras que el bulevar sur forma parte de un eje utilizado para cruzar distintos barrios sin entrar en el centro. La ciclocalle no sustituye a esos servicios ni garantiza por sí sola la continuidad completa de cada trayecto. Su función es ordenar el tramo compartido que acerca ambos extremos.

El comunicado municipal también sitúa el itinerario junto al carril bici proyectado en Campos Crespo. Esa referencia describe la conexión prevista por el Ayuntamiento, pero la actuación presentada el 22 de septiembre de 2026 es la señalización ya terminada en Wangari Maathai.

Qué normas rigen en una ciclocalle

El artículo 33 de la Ordenanza de Movilidad de València establece dos rasgos que permiten identificar estas vías. Las bicicletas tienen prioridad y la velocidad máxima para la circulación es de 30 km/h. La calzada sigue siendo un espacio compartido con vehículos motorizados, por lo que la medida se apoya tanto en la señalización como en el respeto efectivo del límite.

Para quien conduce un coche o una motocicleta, la principal consecuencia es que debe adaptar la marcha a un entorno donde la bicicleta ocupa la calzada con prioridad. La persona que pedalea, por su parte, no circula por una infraestructura segregada del resto del tráfico. Ambos modos coinciden en el mismo espacio y deben mantener la atención ante cruces, accesos a garajes, paradas y movimientos de otros usuarios.

La denominación puede inducir a pensar en un carril exclusivo, pero la ciclocalle responde a otro diseño. No reserva una franja aislada mediante una separación física. Utiliza la regulación de la calle para reducir la diferencia de velocidad y favorecer una convivencia más segura. Esa distinción resulta útil al planificar un recorrido, especialmente para personas que prefieren vías completamente separadas del tráfico.

Dos propuestas nacidas de los presupuestos participativos

Las ciclocalles de Serpis y Wangari Maathai surgieron de los Presupuestos Participativos 2025-2026. Este origen vincula las actuaciones a propuestas planteadas y priorizadas dentro del proceso municipal, en lugar de presentarlas como una ampliación genérica sin un ámbito definido.

La ejecución coincide con el cierre de la Semana Europea de la Movilidad de 2026. El Ayuntamiento encuadra las nuevas calles en una estrategia de pacificación del tráfico, promoción de los desplazamientos a pie y en bicicleta, y mejora de las condiciones para la movilidad activa. En Serpis, ese objetivo se aplica a una zona educativa y universitaria. En Camí Reial, refuerza el acceso hacia una estación de metro y Cercanías.

Los más de 54 kilómetros anunciados describen la extensión total de ciclocalles de València, no la longitud de carriles bici protegidos. La diferencia importa para interpretar el dato y para saber qué encontrará una persona al llegar a estos tramos. Serpis y Wangari Maathai añaden señalización, prioridad ciclista y un límite común de 30 km/h a dos calzadas compartidas. Su utilidad dependerá también de que esas reglas se respeten en el uso cotidiano.