AVA-ASAJA calcula en unos cuatro millones de euros las pérdidas que el pedrisco ha causado en cerca de 500 hectáreas de cultivo de La Ribera Alta. La primera valoración de la organización agraria sitúa al caqui como la producción más afectada y señala daños también en cítricos y aguacates. El granizo dejó daños en los municipios de Antella, Gavarda, Alcàntera de Xúquer, Càrcer, Cotes, Sumacàrcer y Alberic, además de Xàtiva, en la comarca de La Costera.

Las cantidades son estimaciones de AVA-ASAJA, no un recuento oficial cerrado ni el total de indemnizaciones que recibirán los agricultores. La asociación difundió su balance el 2 de octubre de 2026 y Radio Xàtiva lo amplió el 4 de octubre a las 7:30, con daños por piedra también en Xàtiva. El alcance de cada parcela y el coste final dependen de las inspecciones sobre el terreno.

El caqui concentra los daños más severos

En las parcelas que recibieron el granizo con más intensidad, AVA-ASAJA estima que se ha perdido entre el 80 y el 100 por ciento de la cosecha de caqui. Ese intervalo describe los casos más golpeados, no todas las fincas de La Ribera ni la totalidad de las 500 hectáreas afectadas. La organización sitúa los daños más graves en una zona de producción donde el grueso de la recolección todavía estaba pendiente al difundir la valoración.

El momento del temporal aumenta la preocupación de los productores. Cuando una fruta está cerca de recogerse, el daño visible en el árbol puede condicionar tanto la cantidad disponible como la posibilidad de venderla con la calidad habitual. En el caso del caqui, AVA-ASAJA identifica pérdidas de cosecha en los campos que recibieron con más fuerza el pedrisco. La cifra económica de cuatro millones sigue siendo una primera estimación de la asociación, pendiente de la valoración de las explotaciones y los seguros.

La proporción del daño varía entre parcelas. Dos campos cercanos pueden recibir distinta cantidad de piedra por la trayectoria de la tormenta, la intensidad local y la exposición de los árboles. Por eso, el porcentaje máximo comunicado para algunas fincas no debe trasladarse a todas las plantaciones de la comarca. El cálculo general de hectáreas reúne superficies con grados diferentes de afección.

Cítricos, aguacates e infraestructuras también resultaron afectados

AVA-ASAJA señaló daños en mandarinas, naranjas y aguacates, aunque el estado exterior de los cítricos todavía no permitía cuantificar todas las marcas del granizo. Las cicatrices en la piel pueden afectar a la presentación comercial del fruto, pero la organización advirtió que era pronto para medir ese impacto. La evaluación debía distinguir los daños visibles de los que solo se aprecian conforme madura o se clasifica la fruta.

El episodio también dejó arrastres de tierra y desperfectos en infraestructuras agrarias. Entre los elementos afectados en varios puntos del campo valenciano y castellonense figuran caminos rurales, muros y acequias. Una acequia dañada puede complicar la distribución del agua, mientras que un camino en mal estado dificulta el acceso a las parcelas y el movimiento de maquinaria y cosecha. El alcance de estas reparaciones no está incluido en la cifra preliminar de pérdidas de cultivo que AVA-ASAJA comunicó.

La lista de municipios afectados combina zonas de La Ribera Alta con Xàtiva, en La Costera. Ese detalle amplía el mapa del pedrisco más allá de los puntos con mayores pérdidas agrícolas. La asociación y los equipos de campo deberán concretar qué parcelas presentan daños y qué cultivos han sido afectados en cada término municipal antes de establecer un balance más detallado.

Un tercer episodio meteorológico grave para el caqui

AVA-ASAJA considera que el caqui de La Ribera ha sufrido tres episodios meteorológicos graves en tres meses. El comunicado identifica un reventón térmico en agosto, otro temporal con pedrisco en septiembre y el nuevo episodio de granizo que motivó la estimación difundida el 2 de octubre de 2026. La sucesión de daños añade presión a explotaciones que aún tenían fruta pendiente de recolección.

La organización distingue el efecto del pedrisco del balance general de las lluvias. En zonas sin granizo ni arrastres, el agua ha sido bien recibida por el sector agrícola y ganadero tras periodos con pocas precipitaciones. También puede ayudar a reducir riegos en las comarcas litorales y beneficiar otros cultivos pendientes. El daño localizado en La Ribera no equivale, por tanto, a que la lluvia haya perjudicado por igual a todas las explotaciones valencianas.

La asociación pide acelerar las peritaciones

Ante las pérdidas, AVA-ASAJA ha pedido ayudas directas y medidas fiscales para los productores afectados. También ha instado a Agroseguro a agilizar las peritaciones. La asociación plantea que una inspección rápida permita recoger la fruta que no ha sufrido daños y tramitar las indemnizaciones que correspondan a las explotaciones aseguradas.

La valoración agraria y la indemnización son procesos distintos. Los cuatro millones de euros describen la primera estimación de pérdidas de la organización, mientras que el pago de un seguro depende de la póliza y de la tasación de cada parcela. La solicitud de ayudas expresa la petición de AVA-ASAJA a las administraciones, no una medida aprobada.

El siguiente balance dependerá de las visitas a los campos y de la clasificación de la fruta que pueda recogerse. Hasta entonces, los porcentajes máximos de pérdida y la superficie dañada sirven para mostrar la dimensión inicial del episodio, pero no fijan por sí solos el resultado de la campaña para cada agricultor.