La Conselleria de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca constituirá un grupo de expertos para analizar el aumento de daños atribuidos al *cucat* del arroz en los campos de l’Albufera. El anuncio, conocido el 5 de septiembre, llega después de que el Servicio de Sanidad Vegetal intensificara las inspecciones para medir la afección y comprobar el funcionamiento del sistema de confusión sexual empleado contra esta polilla.

El punto de partida oficial son más de 90 parcelas revisadas. Ese seguimiento sitúa el daño medio global en el 2,3%, aunque la distribución no es uniforme. Cullera aparece como la zona con mayor incidencia: allí la media comunicada alcanza el 6% y se ha localizado un máximo puntual del 15%. La diferencia entre el promedio general y los registros más elevados explica por qué la evaluación no puede reducirse a una única cifra para todo el arrozal.

El futuro grupo deberá ordenar la información recogida en campo, estudiar las causas de esa evolución y valorar si el dispositivo de control ha funcionado igual en todas las zonas. La Conselleria sostiene que la técnica utilizada no ha cambiado respecto a la campaña anterior, cuando los resultados fueron mejores, pero admite que hay elementos locales que pueden haber disminuido la protección.

Una plaga que actúa dentro de la planta

El *cucat*, cuyo nombre científico es *Chilo suppressalis*, es una polilla cuyas larvas perforan y se alimentan de los tallos del arroz. El daño puede interrumpir el desarrollo de la planta o impedir que la espiga produzca con normalidad. El problema no siempre se reconoce a simple vista con la precisión necesaria, porque otras afecciones del cultivo generan síntomas parecidos.

Los técnicos han encontrado daños leves vinculados a la anoxia, es decir, a la falta de oxígeno, y también a la piricularia, un hongo que afecta al arroz. Distinguir qué parte corresponde al insecto y cuál a esos otros factores será importante para calcular bien las pérdidas y decidir medidas. Atribuir toda espiga afectada a una sola causa podría ofrecer una imagen equivocada de la campaña y conducir a respuestas poco ajustadas.

La evaluación anunciada tiene, por tanto, dos planos. El primero consiste en medir el alcance real del *cucat* por áreas y parcelas. El segundo debe comprobar cómo se comporta el método preventivo, qué circunstancias lo debilitan y si necesita cambios en la forma de colocación o seguimiento.

153.000 difusores sobre más de 15.300 hectáreas

La Generalitat destina 400.000 euros a la campaña de control. Entre mayo y junio se instalaron cerca de 153.000 difusores de feromonas en más de 15.300 hectáreas de arrozal. La cobertura comprende el entorno de l’Albufera y también los marjales de Pego-Oliva y La Llosa-Xilxes, aunque la consecuencia más directa para la provincia de Valencia se concentra en los arrozales próximos al parque natural.

La confusión sexual busca dificultar que los machos localicen a las hembras mediante la liberación de feromonas en el ambiente. Al reducir los apareamientos, disminuye la siguiente generación de larvas y se limita la necesidad de tratamientos fitosanitarios. Según los datos difundidos por Agricultura, esta estrategia ha permitido rebajar en un 99,2% el uso de esos productos para combatir la plaga.

La administración también ha analizado la composición y la cantidad de producto incorporado a los difusores. Esas comprobaciones no han detectado anomalías en el material utilizado. Además, están en marcha pruebas para medir la concentración de feromona en el aire y conocer su capacidad efectiva de dispersión.

La dosis declarada ha pasado de 7,75 a 15 gramos por hectárea, un incremento aproximado del 93,5%. La existencia de menos dispositivos físicos que en sistemas anteriores no significa, por sí sola, que se haya aplicado menos feromona: cada unidad aporta una cantidad mayor. La cuestión que permanece abierta es si la sustancia se mantuvo y distribuyó de forma suficiente en todos los puntos del terreno.

Varetas desaparecidas en lindes y zonas de paso

Las inspecciones han localizado la pérdida de numerosas varetas, especialmente en los márgenes de algunas parcelas. Agricultura relaciona esas ausencias con trabajos de desbroce, el tránsito de maquinaria y posibles sustracciones. Cuando desaparece un difusor, el perímetro cercano puede quedar con una concentración menor y perder parte del efecto de barrera.

Este detalle ayuda a entender por qué dos campos sometidos al mismo programa pueden registrar resultados diferentes. La eficacia depende de la dosis, pero también de la continuidad espacial del dispositivo, de que permanezca en su lugar y de las condiciones concretas del cultivo. El panel técnico deberá establecer cuánto peso tuvo cada factor y evitar conclusiones generales a partir de puntos aislados.

La información publicada no fija todavía la composición del grupo, su calendario de reuniones ni una fecha para presentar conclusiones. Tampoco ofrece una estimación cerrada de la pérdida económica para el conjunto de l’Albufera. Esas ausencias impiden anticipar si habrá cambios en el programa de feromonas o medidas adicionales para las zonas más afectadas.

Qué cambia para los arroceros

La creación del grupo no resuelve de inmediato los daños ya producidos, pero abre una revisión formal en un momento sensible de la campaña. Para los productores, el resultado será relevante en tres ámbitos: la medición de las pérdidas, la fiabilidad del diagnóstico y el diseño del control para las próximas temporadas.

El contraste entre una media global del 2,3% y máximos locales del 15% obliga a trabajar con mapas y series de parcelas, no solo con un promedio provincial. También será necesario separar el efecto de la polilla, la anoxia y la piricularia. Solo a partir de esa distinción podrá saberse qué parte del problema exige reforzar la confusión sexual y qué parte necesita otras respuestas agronómicas.

La decisión mantiene la estrategia basada en feromonas mientras se revisan sus resultados. El objetivo declarado es aportar respaldo científico y seguridad a los agricultores. Hasta que el grupo concluya sus trabajos, los datos disponibles describen una afección desigual: limitada en el promedio de las parcelas inspeccionadas, pero sensiblemente mayor en algunos puntos de Cullera y suficientemente relevante para activar una evaluación específica.