
En la Sala 1 del Centre del Carme, Un vacío en Nueva York lleva una historia familiar hasta una memoria compartida. La exposición de Silvia Martí Marí parte de una pérdida íntima y se abre a las trayectorias de cientos de personas que emigraron desde la Comunitat Valenciana a Estados Unidos durante las primeras décadas del siglo XX. Puede visitarse en València hasta el 6 de diciembre. Sus dos salas conectan recuerdos, documentos, objetos e imágenes en una secuencia que pone en relación tiempos distintos.
De una historia familiar a las ausencias del archivo
El proyecto comenzó tras la muerte de una tía de la artista, vinculada a una rama de la familia establecida en Nueva York desde 1916. A partir de ese archivo familiar, Martí Marí amplió la investigación y conversó con otras personas emigradas. El recorrido conserva ese origen personal e incorpora una dimensión colectiva que permite acercarse a una experiencia compartida por valencianos de distintos lugares.
La primera sala se centra en la memoria familiar y la segunda amplía el relato hacia la historia colectiva. La muestra cruza fotografía, escultura, archivo e instalación. En ese tránsito, documentos y objetos adquieren otra presencia: los recuerdos heredados toman forma artística, mientras que las acciones de conservar, reparar o cuidar se integran en la manera de dar sentido a la memoria.
El título alude a dos vacíos. Uno nace de una ausencia familiar concreta. El otro señala una historia colectiva que apenas se ha contado. La muestra trabaja con los silencios del archivo y con las discontinuidades que aparecen cuando recuerdos, imágenes y documentos llegan desde momentos distintos. Para quien la visita, esa estructura propone seguir conexiones entre las piezas y preguntarse qué permanece cuando faltan partes del relato.
15.700 valencianos en el registro de Ellis Island
Una de las instalaciones rinde homenaje a 15.700 valencianos que emigraron a América del Norte desde todas las comarcas. Sus nombres quedaron registrados en el Great Hall de Ellis Island, el espacio donde se tramitaba la entrada de inmigrantes a Estados Unidos. La cifra sitúa el proyecto en una escala que va más allá de una sola familia y enlaza el archivo artístico con un rastro documental de procedencias valencianas.
La exposición también mira a la arquitectura de Ellis Island a través de Rafael Guastavino. El arquitecto valenciano diseñó las bóvedas de la estación de entrada. Esa referencia amplía la relación entre la Comunitat y Nueva York: el vínculo aparece en quienes cruzaron el Atlántico y en la obra de una figura valenciana presente en uno de los lugares asociados a la llegada de millones de personas.
El recorrido incorpora episodios que conectan aquella migración con espacios reconocibles de la ciudad actual. La Nacional comenzó como una cooperativa de apoyo a los recién llegados desde España y funciona como restaurante y lugar de reunión. València Bakery fue fundada por emigrantes de Tàrbena, municipio de origen de la artista, y sigue abierta en Nueva York. Estas historias acercan la memoria a lugares y actividades que han perdurado más allá de la generación que emigró.
Una narración hecha de imágenes, objetos y tiempos
La muestra se articula en una sucesión de momentos que relaciona periodos distintos mediante documentos, objetos e imágenes. Las piezas establecen resonancias entre experiencias personales y procesos colectivos. Esa disposición invita a leer la emigración desde los rastros que conserva una familia y desde las huellas que otras personas dejaron en una ciudad de destino.
El punto de partida local es concreto. Las personas homenajeadas procedían de todas las comarcas valencianas, mientras que las salas comienzan con la historia familiar de la artista. La distancia entre València y Nueva York queda atravesada por nombres, objetos y lugares. La propuesta resulta pertinente para quienes quieran conocer una parte menos visible de la historia valenciana fuera de sus fronteras, porque pone en relación la experiencia privada con los movimientos que afectaron a comunidades enteras.
Fechas, horario y visitas dialogadas
Un vacío en Nueva York está abierta del 6 de octubre al 6 de diciembre de 2026 en la Sala 1 del Centre del Carme, en la calle del Museu, 2. El centro abre de martes a domingo, de 10:00 a 20:00, y la entrada es gratuita. Los lunes permanece cerrado.
El programa de noviembre incluye dos visitas dialogadas dedicadas a la exposición, los días 6 y 24 de noviembre a las 18:45. Cada sesión dura una hora, está dirigida a todos los públicos y es gratuita hasta completar un aforo de 20 personas. El equipo de Educación y Mediación acompaña las visitas para contextualizar las obras y abrir un espacio de conversación.