La remodelación del jardín situado entre las calles Rodríguez de Cepeda y Doctor Manuel Candela ya está en marcha. La actuación transformará 1.921 metros cuadrados de espacio público en Camins al Grau e incorporará una zona infantil adaptada, un área canina, nuevo mobiliario y mejoras en el alumbrado y las redes de servicio.

El plazo previsto es de cuatro meses. Durante ese periodo, el vecindario tendrá que convivir con un recinto en obras, pero el proyecto persigue ordenar mejor usos que hasta ahora compartían un espacio muy frecuentado. La intervención nació de una propuesta aprobada en los presupuestos participativos Decidim VLC y llega después de aplazar el comienzo hasta el final del verano para reducir la afección a terrazas, comercios y usuarios habituales.

Juegos pensados para distintas capacidades

La principal novedad será un área infantil de 340 metros cuadrados dirigida a niños y niñas de entre uno y doce años. El diseño incorpora elementos que pueden utilizar menores con discapacidad, con la intención de que el juego compartido no dependa de disponer de una zona separada.

El equipamiento previsto incluye un carrusel instalado a nivel del suelo, camas elásticas, toboganes integrados en una pequeña ladera y otros elementos accesibles. Todo se colocará sobre un pavimento continuo de seguridad, preparado para amortiguar impactos y resistir el uso exterior.

La topografía del propio juego tendrá además una función organizativa. Servirá para separar visual y físicamente la zona infantil del espacio destinado a perros y del tráfico de las calles que delimitan el jardín. Así, la accesibilidad no se limita a cada aparato: también depende de recorridos claros, superficies adecuadas y una distribución que reduzca conflictos entre usuarios.

Un área canina delimitada

El proyecto reserva un recinto específico para la socialización de perros. Tendrá vallado perimetral y pavimento de arena de mortero, de modo que la presencia de animales quede concentrada en un ámbito diferenciado del juego infantil y de las zonas de estancia.

Esa separación responde a una demanda cotidiana en muchos jardines de barrio. Cuando niños, perros, paseantes y terrazas coinciden sin límites claros, aumentan las molestias y resulta más difícil mantener el espacio. La nueva configuración intenta que cada actividad tenga un lugar reconocible sin expulsar ninguna de ellas.

La remodelación conservará la mayor parte del arbolado existente y añadirá plantaciones en las zonas ajardinadas. Los árboles maduros aportan sombra y continuidad al paisaje del barrio, mientras que las nuevas especies deberán integrarse en la distribución renovada.

Bancos, agua y luz

El mobiliario urbano también se renovará. Se instalarán bancos corridos y otros asientos diseñados para el jardín, junto con papeleras y dos fuentes bebedero. Estos elementos buscan ampliar las posibilidades de descanso y facilitar estancias más largas a familias, personas mayores y quienes atraviesan el espacio a pie.

En el alumbrado se aprovechará la red actual, pero se acondicionarán las farolas y se sustituirán las luminarias por tecnología LED. La mejora pretende ofrecer una iluminación más adecuada y eficiente sin rehacer por completo la infraestructura existente.

También se intervendrá en las instalaciones menos visibles. El proyecto contempla adaptar las redes de riego, abastecimiento y saneamiento, así como renovar pavimentos y construir elementos de contención mediante gaviones de acero galvanizado y piedra caliza. Son trabajos que condicionan la durabilidad del jardín, aunque tengan menos protagonismo que los juegos o el mobiliario.

Antes del inicio de la obra se programaron tareas sobre el arbolado y el traslado de la estación de Valenbisi situada dentro del ámbito de actuación. El cambio temporal de esa estación forma parte de las afecciones que conviene tener presentes durante los trabajos.

Una obra de escala vecinal

La transformación no crea un parque nuevo en otro punto de la ciudad, sino que reorganiza un espacio ya integrado en la vida diaria de Camins al Grau. Esa diferencia explica la importancia de los detalles: la continuidad de los recorridos, la convivencia con la hostelería próxima, la sombra disponible y la separación entre juego y área canina determinarán cómo se usa el jardín cuando reabra.

Durante los cuatro meses previstos, el Ayuntamiento deberá coordinar la obra con la actividad de las calles Rodríguez de Cepeda y Doctor Manuel Candela. El plazo empieza con los trabajos ya iniciados, pero su cumplimiento dependerá del desarrollo de la obra y de las incidencias propias de una intervención urbana.

Para las familias, la mejora más visible será la posibilidad de utilizar juegos adaptados en un mismo recinto. Para quienes acuden con perros, el cambio estará en disponer de un espacio delimitado. Para el resto del vecindario, los nuevos bancos, las fuentes, la iluminación y la conservación del arbolado definirán la utilidad cotidiana del jardín.

La reforma reúne así accesibilidad, convivencia y mantenimiento en una actuación compacta. Su resultado podrá valorarse cuando concluya la obra, pero el comienzo ya marca un cambio tangible: el jardín entra en una fase de renovación integral después de haber mantenido su uso habitual durante el verano.