
Las avenidas Pérez Galdós y Giorgeta recuperan desde la mañana del 8 de septiembre dos carriles por sentido en casi todo su recorrido. La reapertura devuelve capacidad a uno de los principales ejes de entrada y salida del sur y el oeste de València, pero no supone el final de la reurbanización: quedan aceras por completar, detalles de obra y trabajos específicos en el paso inferior.
El nuevo esquema es sencillo en la mayor parte del trazado. Giorgeta dispone de dos carriles por sentido. La misma configuración se mantiene desde el inicio de Pérez Galdós hasta la entrada del túnel y vuelve a aplicarse desde la salida del paso inferior hasta el final de la avenida. Dentro del túnel queda un carril por sentido mientras continúa su acondicionamiento.
Esa excepción conviene tenerla en cuenta al planificar los desplazamientos. El Ayuntamiento advierte de que la disponibilidad de carriles en el entorno del paso inferior puede variar puntualmente por los trabajos pendientes. También se prevén cortes nocturnos de algunas horas durante las próximas semanas. Durante el día, la circulación ordinaria recupera prácticamente toda su capacidad en coincidencia con el arranque del curso escolar.
Una reapertura, no el final de las obras
La intervención comenzó en junio de 2025 y alcanza 2,2 kilómetros entre el paseo de la Petxina y la calle de Sant Vicent Màrtir. El presupuesto se sitúa cerca de 24 millones de euros y cuenta con financiación europea Next Generation. El proyecto afecta directamente a La Petxina, Arrancapins, Nou Moles, Patraix, Jesús y La Raïosa, cuyos vecinos y comercios han convivido durante más de un año con desvíos, cortes y maquinaria.
La fase final se concentrará en cerrar las aceras pendientes y extender la capa definitiva de asfalto fonoabsorbente. El proyecto reserva 54.000 metros cuadrados a ese pavimento, concebido para reducir el ruido de rodadura y las emisiones asociadas al tráfico. Su colocación llegará después de los remates que todavía se ejecutan en los bordes de la calzada.
Por eso, la imagen del eje puede seguir cambiando aunque ya circulen los coches. La reapertura permite recuperar itinerarios habituales, pero no elimina todas las afecciones. Quienes atraviesen el paso inferior deberán prestar atención a la señalización temporal, especialmente por la noche, y los peatones pueden encontrar tramos de acera aún en ejecución.
Más espacio para caminar y pedalear
La reforma no se limita a renovar la calzada. Las aceras pasan de anchuras que en algunos puntos quedaban por debajo de 1,40 metros a franjas de entre tres y siete metros. En los tramos que alcanzan la anchura máxima, la ganancia llega a 5,6 metros respecto a la referencia anterior de 1,4 metros. La ampliación busca facilitar el paso de peatones, carritos y personas con movilidad reducida, además de crear espacio para vegetación y zonas de estancia.
El proyecto incorpora más de 6.800 metros cuadrados de nuevas áreas verdes con 60 especies vegetales. Contempla 640 árboles y mantiene la práctica totalidad de las palmeras de la mediana. La actuación añade también tres zonas de juego infantil con una superficie conjunta de 810 metros cuadrados.
En movilidad ciclista, el eje contará con un carril segregado y bidireccional de 2,4 kilómetros. La red de transporte público se refuerza con 15 nuevas paradas de autobús, mientras que el cruce peatonal se organiza mediante 26 pasos. También se renuevan el alumbrado, con 265 luminarias, la red semafórica y el alcantarillado.
Estas cifras describen el alcance físico del proyecto, pero la utilidad inmediata del 8 de septiembre es más concreta: los desplazamientos en coche dejan atrás la mayor parte de las restricciones que habían condicionado el eje. La recuperación de carriles coincide además con el aumento de tráfico ligado al regreso a las aulas y a la actividad laboral ordinaria.
Qué cambia para cada usuario
Para quienes conducen, la principal precaución está en el túnel de Pérez Galdós y en los posibles trabajos nocturnos. La configuración de dos carriles por sentido domina el resto del recorrido, pero la obra sigue activa y obliga a respetar las indicaciones provisionales.
Para quienes caminan, la ampliación de aceras será una de las transformaciones más perceptibles. No todos los tramos están concluidos, de modo que la continuidad peatonal mejorará de forma progresiva con los remates. Las zonas verdes, el mobiliario y las áreas infantiles formarán parte del resultado completo, no necesariamente de la imagen que ofrece ya toda la avenida.
Los ciclistas dispondrán de un eje segregado que conectará los distintos tramos de la actuación. Su uso debe ajustarse a la señalización vigente mientras se completan los acabados. Lo mismo sucede con las nuevas paradas de autobús y los pasos peatonales: la reapertura viaria anticipa la normalización del tráfico, pero la entrega integral del espacio urbano llegará más adelante.
Pérez Galdós y Giorgeta entran así en una etapa distinta. El tráfico recupera capacidad y los barrios vuelven a conectarse por su itinerario habitual, mientras las obras abandonan los grandes cortes para concentrarse en acabados, aceras y pavimentación. La diferencia entre apertura y terminación resulta clave para entender qué puede esperar la ciudadanía durante las próximas semanas.