La música de cámara saldrá de sus circuitos habituales y repartirá su programación entre Alcublas, Domeño y Titaguas del 11 al 13 de septiembre. La Serranía Music Fest plantea una edición concentrada en espacios de proximidad —casas de cultura, un centro sociocultural e iglesias— con recitales, formaciones de cuerda, una charla-concierto y la participación de intérpretes vinculados a la comarca. La cita convierte tres municipios del interior valenciano en sedes sucesivas de un mismo proyecto cultural y ofrece al público una agenda que permite escoger por repertorio, horario y localidad.

La apertura se desdoblará el viernes 11. La Casa de la Cultura de Alcublas acogerá a las 19.30 horas «La guitarra valenciana», un recital de Rubén Parejo que recorre repertorio desde el Renacimiento hasta la creación contemporánea. El programa incluye páginas de Luis Milán, Trinidad Huerta, Francisco Tárrega, Joaquín Rodrigo, Vicente Asencio, Rosa Gil y del propio intérprete. Uno de los atractivos concretos de la propuesta es el instrumento anunciado para el concierto: una guitarra construida en 1939 por el lutier valenciano Vicente Tatay Tomás. La combinación presenta la tradición guitarrística valenciana como una historia viva, no como una sucesión aislada de piezas.

Media hora después comenzará en el Centro Sociocultural de Domeño «Jóvenes talentos de La Serranía». La velada reúne obras de Boccherini, Vivaldi y Mendelssohn y reserva un papel destacado al trompetista Javier Pamblanco, nacido en Alcublas y formado inicialmente en sociedades musicales de Domeño y Alcublas. Interpretará junto a Lucía Veintimilla el concierto para trompeta y violín RV 548 de Vivaldi. El programa incorpora además el quinteto «La Ritirata de Madrid» de Boccherini y el Octeto en mi bemol mayor de Mendelssohn, con una formación ampliada de cuerda.

La jornada del sábado trasladará parte del festival a la iglesia de Titaguas. «Ecos de Europa Central», previsto a las 18.30 horas, enlaza obras de Martinů, Popper y Dvořák antes de regresar al Octeto de Mendelssohn. Entre los intérpretes anunciados figura el violinista Gordan Nikolić, que compartirá escenario con Lucía Veintimilla, Manuel Segarra, Enric Buñuel, Alejandro Garrido, Natasha Tchitch, Eduardo González y Guillem Vega en distintas combinaciones. El formato de cámara cobra aquí pleno sentido: el público escuchará cómo cambia el diálogo musical cuando pasan de un dúo o un terzetto a una formación de mayor tamaño.

Alcublas retomará la actividad ese mismo sábado a las 19.30 horas con «Compositoras, una historia por escuchar». La Casa de la Cultura será el escenario de una charla-concierto a cargo del Cuarteto Blanchard y el historiador de la música José Miguel Sanz. El hilo conductor es la recuperación de repertorio escrito por mujeres que quedó durante mucho tiempo fuera del canon. El programa reúne el cuarteto número 1 en mi bemol mayor de Maddalena Lombardini Sirmen y el cuarteto en la misma tonalidad de Fanny Mendelssohn. La explicación aporta una puerta de entrada para quien no esté familiarizado con estas autoras.

El domingo 13 amplía el foco desde los conjuntos profesionales hacia la tradición asociativa local. A mediodía, la Casa de la Cultura de Alcublas recibirá «El ensayo de la Banda», una propuesta musical, teatral y cómica dirigida por Alejandro Garrido y adaptada para la Banda de Alcublas. El festival subraya que es la primera ocasión en que las bandas locales participan activamente en su programación. La elección resulta especialmente pertinente en una comarca donde las sociedades musicales sostienen buena parte de la enseñanza, la práctica amateur y la vida cultural regular.

La clausura llegará a las 18.00 horas en la iglesia de Alcublas con «Gran Finale». La sesión reúne de nuevo a músicos del festival en obras de Prokófiev, Vivaldi, Glazunov y Mendelssohn. El diseño del programa funciona como cierre y recapitulación: recupera el diálogo entre trompeta y violín, incorpora el quinteto en la mayor de Glazunov y culmina con el Octeto de Mendelssohn, una de las piezas que vertebran la edición. Así, la última tarde conecta intérpretes y repertorios escuchados en las jornadas anteriores.

Para La Serranía, la principal utilidad del festival está en acercar una programación especializada a municipios alejados de las grandes salas de València. El desplazamiento de músicos y público entre las sedes puede favorecer también la visita a los pueblos, pero el valor inmediato es cultural: escuchar repertorio camerístico en recintos pequeños, reconocer a intérpretes de origen local y colocar una banda municipal dentro del mismo cartel que profesionales con trayectoria internacional. Esa mezcla reduce la distancia simbólica entre la música clásica y la vida cotidiana de la comarca.

Quien quiera asistir debe revisar el programa oficial antes de desplazarse, tanto para confirmar la sede exacta como para consultar las condiciones de acceso que correspondan a cada actividad. La coincidencia parcial de horarios el viernes y el sábado obliga además a elegir entre propuestas en municipios distintos. Con esa cautela práctica, el cartel permite diseñar una visita por intereses: guitarra valenciana, jóvenes intérpretes, repertorio centroeuropeo, recuperación de compositoras, tradición bandística o gran formato camerístico. El resultado es una agenda compacta, repartida y con una identidad territorial clara.