El Museo Fallero de València ha recuperado una pieza que faltaba en su relato histórico desde hace más de tres décadas. Se trata de «Tot és cant», el ninot infantil que la ciudad indultó del fuego en 1969 y que pertenecía a la comisión Espartero-Ramón y Cajal. La figura, obra del artista fallero Ramon Sanchis, ha aparecido entre los propios fondos del centro y será restaurada antes de volver a exhibirse con el resto de la colección.

El hallazgo resuelve una ausencia muy concreta. El ninot se encontraba desaparecido desde los años noventa, cuando una reforma integral del museo y la reorganización de sus fondos alteraron el recorrido de la colección. Desde entonces, la secuencia dedicada a los ninots indultats infantiles saltaba de 1968 a 1970. La recuperación permite cubrir ese hueco y reconstruir de forma continua la evolución de la escultura fallera infantil al final de la década de 1960.

Una pieza localizada dentro del museo

Según la información difundida por el Ayuntamiento de València el 16 de agosto de 2026, la obra ha sido localizada finalmente entre los fondos del centro cultural. No se trata, por tanto, de una adquisición externa ni de una donación reciente, sino de la identificación de una pieza que permanecía custodiada sin ocupar el lugar que le correspondía en la exposición histórica.

La composición representa a un hombre invidente acompañado por un perro, ambos colocados sobre una peana con forma de estrella. Formaba parte de la falla infantil titulada *Tot és cant i melodia*. Ese contexto ayuda a entender el título abreviado con el que el museo identifica ahora el ninot recuperado.

El siguiente paso será la intervención de conservación. El museo ha anunciado que procederá a restaurar la figura con el objetivo de incorporarla a la colección lo antes posible. La comunicación municipal no concreta una fecha de reapertura al público de la pieza, de modo que todavía no existe un día confirmado para verla en su ubicación definitiva.

Ramon Sanchis y la colección infantil

Ramon Sanchis fue un nombre habitual entre los ninots indultats de València durante los años sesenta. El Museo Fallero ya conserva otras figuras suyas, por lo que la obra de 1969 podrá leerse junto a piezas del mismo autor y del mismo periodo. Esa comparación permitirá apreciar tanto la técnica del modelado como la forma en la que las fallas infantiles representaban personajes y escenas populares hace más de medio siglo.

El valor del hallazgo no reside únicamente en la antigüedad. La colección municipal de ninots indultats funciona como una secuencia anual: cada pieza seleccionada por votación queda fuera de la cremà y pasa a documentar la evolución artística de la fiesta. Cuando falta una anualidad, se interrumpe esa lectura. Con «Tot és cant», la serie infantil recupera precisamente el eslabón que separaba las figuras de 1968 y 1970.

También hay una coincidencia vinculada a la comisión propietaria. Espartero-Ramón y Cajal, la falla para la que Sanchis creó la obra de 1969, obtuvo igualmente en 2026 el reconocimiento al ninot indultat infantil de las Fallas de València. El dato conecta dos momentos de la misma comisión separados por 57 años, aunque se trata de obras, autores y contextos distintos.

Qué puede esperar ahora el visitante

Por el momento, la pieza no debe darse por expuesta. La fase anunciada es la restauración y, después, su incorporación al recorrido. El trabajo de conservación será el que determine cuándo puede mostrarse con garantías y cómo se integra en el discurso del museo.

Cuando regrese a sala, el ninot permitirá recorrer sin interrupciones el tramo final de los años sesenta dentro de la colección infantil. La recuperación aporta además una historia singular sobre el cuidado de los fondos: una obra puede permanecer durante años dentro de una institución y, aun así, necesitar una nueva identificación documental para recuperar su contexto.

El anuncio municipal devuelve a «Tot és cant» su autoría, su comisión y su lugar cronológico. La restauración pendiente completará el proceso material; la localización ya ha completado el relato histórico que faltaba en las vitrinas del Museo Fallero.