El servicio de Oftalmología del Hospital General Universitario de València ha pedido preparar con antelación la observación del eclipse total del 12 de agosto y extremar la vigilancia cuando participen menores. La recomendación central es utilizar gafas específicas para eclipses, homologadas, sin daños y procedentes de un canal fiable durante todas las fases parciales.

El aviso sanitario no pretende restar interés al fenómeno, sino evitar una lesión que puede producirse sin una señal inmediata de alarma. La retina no dispone de receptores del dolor: una persona puede mantener la mirada hacia el Sol, creer que no ocurre nada y notar después una mancha central, visión borrosa o distorsiones. La quemadura puede afectar a la fóvea, responsable de la visión de mayor precisión.

Qué protección resulta adecuada

Las gafas de eclipse deben cumplir la norma ISO 12312-2 y conservar el filtro en perfecto estado. Antes de usarlas conviene revisar la lámina a contraluz, sin mirar al Sol, para descartar arañazos, perforaciones o zonas despegadas. Si están deterioradas o no permiten identificar claramente su procedencia, la opción segura es no utilizarlas.

Las gafas de sol corrientes no sirven, aunque sean muy oscuras o estén polarizadas. Tampoco protegen las radiografías, los cristales ahumados, los discos compactos, las películas fotográficas ni los filtros improvisados. Oscurecer la imagen visible no garantiza bloquear la radiación que puede dañar el ojo.

La secuencia correcta consiste en colocarse las gafas antes de dirigir la cabeza hacia el Sol, observar durante intervalos breves y apartar la mirada antes de quitárselas. En el caso de los niños, una persona adulta debe comprobar el estado y el ajuste de la protección y permanecer a su lado. Unas gafas demasiado grandes pueden moverse y dejar pasar luz directa por los laterales.

Cámaras y prismáticos necesitan su propio filtro

Un teléfono, una cámara, unos prismáticos o un telescopio no convierten la observación en segura. Los instrumentos ópticos concentran la radiación y necesitan un filtro solar diseñado para el equipo, colocado delante del objetivo. No debe mirarse por un visor o unos prismáticos llevando únicamente gafas de eclipse.

Para las familias, una alternativa sencilla es la observación indirecta mediante una cámara oscura o una proyección estenopeica. Este método permite seguir la forma del Sol sobre una superficie sin mirarlo directamente. No consiste en observar a través del orificio, sino en dar la espalda al Sol y contemplar la imagen proyectada.

La totalidad será muy breve en València

El eclipse se verá al atardecer y la fase total durará aproximadamente un minuto en València. Durante las fases parciales anteriores y posteriores hay que mantener la protección. Solo cuando el disco solar esté completamente cubierto puede contemplarse la totalidad sin filtro; las gafas deben volver a colocarse en cuanto reaparezca el primer punto brillante.

Identificar ese intervalo requiere atención, especialmente con menores o en lugares concurridos. Si existen dudas sobre el comienzo o el final de la totalidad, lo prudente es conservar las gafas puestas. La posición baja del Sol añade otra dificultad: edificios, árboles y el horizonte pueden interrumpir la visión y favorecer movimientos apresurados.

Qué hacer si aparecen molestias

Tras una observación inadecuada pueden aparecer visión borrosa, una mancha fija en el centro, líneas que parecen torcidas, cambios en la percepción de los colores o sensibilidad anormal a la luz. Estos síntomas pueden manifestarse horas después. Ante cualquiera de ellos debe evitarse conducir y solicitar valoración oftalmológica, explicando cuándo y cómo se miró el Sol.

La preparación útil cabe en pocas decisiones: conseguir protección certificada con tiempo, revisarla antes del día 12, ensayar cómo se coloca, elegir un lugar seguro y mantener a los menores acompañados. El fenómeno es excepcional, pero la prevención necesaria es concreta y permite disfrutarlo sin asumir un riesgo evitable.