
La recuperación de la Devesa de El Saler no comenzará con una plantación inmediata. El Ayuntamiento de València y la Generalitat han acordado encargar al Centro de Estudios Ambientales del Mediterráneo (CEAM) un informe postincendio que determine la severidad del fuego sobre la vegetación y el suelo. Ese diagnóstico servirá para decidir qué medidas conviene aplicar y en qué momento, después de observar también la capacidad de regeneración natural del monte.
El acuerdo fija así una primera secuencia de trabajo: evaluar antes de intervenir. Las administraciones han planteado actuaciones a corto, medio y largo plazo, pero opciones como las talas selectivas o las nuevas plantaciones permanecen en estudio. Su aplicación dependerá de lo que revele el análisis técnico y de la evolución del espacio durante los primeros meses. Presentarlas ya como obras aprobadas confundiría una posibilidad con una decisión que todavía no se ha adoptado.
El incendio afectó a unas 37 hectáreas de la Devesa, dentro del ámbito del parque natural de l’Albufera. La cifra da una referencia de superficie, pero no describe por sí sola la intensidad del daño. En una misma área quemada puede haber diferencias importantes en la afección de las copas, el matorral, las raíces y el suelo. El informe del CEAM deberá ordenar esa variabilidad para evitar que una respuesta uniforme perjudique lugares capaces de recuperarse sin una intervención intensa.
Cuando se comunicó el acuerdo, el fuego aún no había sido declarado extinguido y los equipos seguían refrescando la zona para evitar rebrotes. Esa circunstancia explica que la evaluación de severidad se sitúe después de la extinción. No es una demora ornamental: entrar demasiado pronto o adoptar decisiones sin información suficiente puede alterar los procesos naturales y dificultar la lectura del daño real.
La regeneración natural será uno de los indicadores centrales. En algunos sectores puede resultar preferible esperar y vigilar los rebrotes; en otros, la retirada selectiva de arbolado afectado o una plantación futura podrían estar justificadas. El plan anunciado no convierte ninguna de esas alternativas en una receta general. El valor del informe consistirá precisamente en distinguir zonas y proponer prioridades basadas en la respuesta de la vegetación y del suelo.
Ayuntamiento y Generalitat también han acordado agilizar los trámites administrativos, manteniendo las garantías ambientales. La administración autonómica prevé aplicar los mecanismos de urgencia que permite la legislación, coordinar los órganos implicados y adaptar, cuando resulte necesario, la normativa del parque natural. El objetivo declarado es reducir duplicidades sin eliminar los controles que protegen un espacio de especial sensibilidad ecológica.
La otra parte del acuerdo mira a la prevención. El consistorio trabaja en la modificación del Plan Local de Prevención de Incendios Forestales para incorporar nuevos cortafuegos y el sistema Sideinfo, una red de cañones de agua destinada a reforzar la defensa de la masa forestal. La red Sideinfo cuenta con 11 cañones y el despliegue previsto alcanza 40, por lo que faltarían 29 equipos para completar esa previsión.
La ampliación del sistema incluye una fase destinada a proteger el núcleo urbano de El Saler. La utilidad de estos dispositivos debe entenderse como parte de una defensa combinada: infraestructura hidráulica, gestión forestal, accesos para emergencias, vigilancia y respuesta operativa. Ningún elemento aislado elimina el riesgo, especialmente en un paraje sometido a presión humana y a episodios meteorológicos favorables a la propagación del fuego.
El pacto institucional llega acompañado de discusión política sobre el grado de concreción. El PSPV ha criticado que no se hayan anunciado medidas de reforestación cerradas y ha cuestionado el alcance del plan. Frente a esa objeción, la secuencia técnica difundida por las administraciones coloca el diagnóstico y la observación de la regeneración antes de fijar los trabajos. La evaluación posterior permitirá comprobar si la coordinación anunciada produce decisiones, calendario y ejecución verificables.
Para los vecinos de El Saler y para quienes utilizan la Devesa, el efecto inmediato no será una transformación visible del paisaje, sino una fase de seguimiento. Conviene respetar los cierres, desvíos o restricciones que determinen los servicios responsables, porque las tareas de extinción, inspección y seguridad pueden continuar aunque algunas áreas parezcan accesibles. La recuperación ecológica tiene tiempos distintos de la reapertura de caminos o zonas de uso público.
El informe deberá aclarar dónde el suelo ha sufrido más, qué masas conservan capacidad de rebrote y qué áreas necesitan protección frente a erosión o pérdida de cubierta. A partir de ahí, las administraciones podrán justificar por qué se tala, se planta, se deja evolucionar o se refuerza la prevención en cada sector. Esa trazabilidad será importante para que la urgencia administrativa no se confunda con precipitación técnica.
La Devesa combina valor ambiental, proximidad urbana y un uso social intenso. Esa mezcla obliga a recuperar el terreno quemado y, al mismo tiempo, revisar cómo se defiende el conjunto ante futuros incendios. La noticia relevante ahora es el orden acordado: informe de severidad, observación de la regeneración y decisiones graduadas. El cumplimiento podrá medirse cuando existan conclusiones del CEAM, actuaciones concretas y un calendario público para ejecutarlas.