València ha probado en condiciones reales una forma de reservar capacidad de la red 5G para los servicios de emergencia cuando miles de personas utilizan el móvil al mismo tiempo. El ensayo se realizó durante la Crida, uno de los actos más concurridos del calendario fallero, y comparó el comportamiento de terminales con acceso prioritario frente a otros dispositivos sometidos a la misma congestión.

El Ayuntamiento da por validado el piloto tras comprobar que los equipos configurados para emergencias mantuvieron una calidad superior en llamadas de voz, transmisión de datos y videollamadas durante los momentos de mayor saturación. Los demás terminales encontraron más dificultades para establecer la comunicación o sufrieron una degradación del servicio. El resultado apunta a una herramienta útil para coordinar operativos, aunque no significa que la solución esté ya implantada de manera general ni que elimine por sí sola todos los problemas de cobertura.

Una parte de la red reservada para lo esencial

La tecnología ensayada se conoce como *network slicing*. Una red móvil moderna puede organizarse en segmentos virtuales con características distintas, de modo que determinados usos reciban unas condiciones específicas de capacidad, latencia o prioridad. En este caso, el objetivo era evitar que el tráfico generado por una gran concentración de público desplazara las comunicaciones que necesitan policías, bomberos, personal sanitario u otros equipos de respuesta.

La situación elegida no fue un laboratorio cerrado. Durante la Crida se concentran muchas personas en un espacio limitado y aumenta de forma abrupta el uso de la red: mensajes, fotografías, vídeo en directo y llamadas compiten por los mismos recursos radioeléctricos. Ese escenario permitió observar cómo se comportaban los terminales prioritarios precisamente cuando el servicio convencional encontraba mayores dificultades.

Según el balance municipal, los dispositivos preparados para el piloto sostuvieron mejor las comunicaciones de voz, datos y vídeo. La prueba también buscaba mejorar la interoperabilidad, es decir, la posibilidad de que organismos distintos compartan información y coordinen su actuación sin depender de canales aislados. En una emergencia, esa continuidad puede ser relevante para transmitir imágenes del lugar, recibir instrucciones o actualizar el estado de un incidente.

Quién ha participado en el piloto

El proyecto fue impulsado por Infraestructures i Serveis de Telecomunicacions i Certificació, la empresa pública valenciana conocida como ISTEC. También participaron Telefónica y la Agència Valenciana de Seguretat i Resposta a les Emergències. Las entidades colaboraron tanto en la preparación de la experiencia como en el análisis de los resultados.

La prueba se encuadra en el Sandbox Urbano de Innovación de València. Este mecanismo permite ensayar soluciones en la ciudad antes de decidir una aplicación más amplia, bajo unas condiciones y una supervisión definidas. La idea es utilizar situaciones reales para detectar fallos que no siempre aparecen en una demostración técnica: interferencias, concentración de usuarios, coordinación entre entidades o comportamiento del servicio en momentos de demanda extrema.

El medio sectorial ESMARTCITY recoge el mismo resultado y subraya que la validación se centró en la continuidad de las comunicaciones críticas. Su información coincide con los elementos materiales comunicados por el Ayuntamiento: el ensayo durante la Crida, la priorización mediante *network slicing*, la mejor calidad de los terminales configurados y la participación de ISTEC, Telefónica y la agencia autonómica de emergencias.

Lo que demuestra la prueba y lo que queda por decidir

El piloto demuestra que la priorización funcionó en el escenario concreto observado. No acredita todavía, por sí mismo, el comportamiento de la solución en cualquier barrio, operador, dispositivo o tipo de catástrofe. Tampoco convierte una red comercial en sustituta automática de los sistemas específicos de emergencia. La resiliencia real depende de factores como la alimentación eléctrica, la disponibilidad de antenas, la cobertura, los enlaces de transporte y los procedimientos de cada servicio.

El Ayuntamiento no ha detallado en su comunicación una fecha de despliegue general, el número de terminales que podrían incorporarse, el coste de extender la tecnología ni métricas cuantitativas de latencia o caudal. Por ello, el resultado debe leerse como una validación técnica prometedora y no como el anuncio de un servicio ya operativo en toda la ciudad.

El paso siguiente razonable será determinar en qué eventos o dispositivos resulta útil, cómo se integra con los protocolos existentes y qué garantías de continuidad ofrece cuando la infraestructura sufre daños físicos. También habrá que definir quién activa la prioridad, qué organismos acceden a ella y cómo se audita su uso. Son decisiones operativas y de gobernanza que van más allá de comprobar que el mecanismo funciona.

Grandes concentraciones como banco de pruebas

València cuenta con celebraciones capaces de reunir a decenas de miles de personas en espacios muy concretos. Fallas, grandes conciertos, acontecimientos deportivos y actos extraordinarios presionan las redes móviles durante periodos cortos. Ese patrón convierte la ciudad en un entorno exigente para validar tecnologías destinadas a servicios públicos.

La ventaja del piloto es que no parte de una simulación abstracta: se probó mientras la congestión estaba ocurriendo. La cautela necesaria es la contraria: un buen resultado en una ocasión no permite asumir que cualquier emergencia futura estará resuelta. El valor periodístico del ensayo está en haber superado una primera comprobación real y en identificar una vía concreta para proteger las comunicaciones esenciales.

Si el sistema avanza hacia un uso estable, su efecto para la ciudadanía será indirecto pero relevante. No dará necesariamente más cobertura al teléfono de cada asistente, sino que intentará evitar que la saturación general impida comunicarse a quienes coordinan la respuesta. El proyecto separa así dos necesidades diferentes durante una gran aglomeración: mantener el servicio comercial para el público y preservar, con prioridad, el canal operativo de los equipos de emergencia.